¿Adiós al souvenir de viaje? La nueva tendencia de los argentinos al viajar

Marcelo Lopez
3 Min Lectura

Durante años, los imanes para la heladera, los llaveros y las remeras fueron los recuerdos clásicos de cada viaje. Sin embargo, una nueva tendencia empieza a ganar terreno entre los viajeros argentinos: los souvenirs gastronómicos y de diseño.

Cada vez más personas eligen volver de sus vacaciones con productos locales, sabores auténticos y objetos vinculados a la cocina, que no solo funcionan como recuerdo, sino también como una forma de revivir el destino en el día a día.

Souvenirs gastronómicos: una forma distinta de recordar un viaje

Frascos de especias exóticas, latas de galletitas artesanales, aceites de oliva premium, utensilios de cocina hechos a mano o piezas de diseño local comienzan a ocupar el lugar que antes tenían los souvenirs tradicionales.

Según las Predicciones de Viaje 2026, los viajes tienden a ser cada vez más personales y sensoriales. En ese contexto, la cocina se transforma en una especie de álbum de viajes: cada producto cuenta una historia, un origen y una experiencia vivida.

Un 74% de los argentinos afirma que consideraría comprar artículos de cocina o productos de despensa con diseño durante sus vacaciones, mientras que un 64% asegura que incluso viajaría a un destino especialmente conocido por su propuesta gastronómica.

Viajar también es llevarse sabores y cultura

Este cambio no responde solo a una cuestión estética. Para muchos viajeros, los recuerdos gastronómicos permiten revivir el destino cada vez que cocinan. Un 25% destaca ese valor emocional, mientras que otro 25% valora la artesanía local, los métodos tradicionales y la sustentabilidad detrás de cada producto.

Además, crece el interés por recuerdos únicos y poco comunes: un 12% de los viajeros elige destinos pensando en objetos exclusivos, ediciones limitadas o productos que combinan diseño, identidad y autenticidad.

¿Imanes o sabores? La nueva forma de elegir souvenirs

Aunque los souvenirs clásicos siguen presentes, el protagonismo empieza a desplazarse hacia recuerdos más experienciales, ligados al gusto, al diseño y a la cultura local. Los viajes ya no se recuerdan solo con una foto o un imán, sino también con aromas, sabores y rituales cotidianos.

La tendencia es clara: viajar ya no se trata solo de volver con algo, sino de traer una experiencia que se pueda seguir viviendo en casa.

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