Hawaii Express

El poder de un nombre, el significante de una palabra “Hawaii” y cinco horas y media de vuelo desde Los Angeles con dirección a Asia prometen y justifican muchas de las cosas que uno imagina de este grupo de islas que parecen un sarpullido en la piel del océano pacifico.
Un largo vuelo, un largo camino, para encontrarse con el escenario de las fantasías de la gran mayoría de los mortales.
Hawaii es un mito. Un icono mundial de los viajes, la referencia imaginaria de todas las playas, de todos los mares, de todos los exilios. Uno ha escuchado, ha visto en la tele, en el cine, en los libros tanto de estas islas que espera encontrar todas las respuestas.
A decir verdad, Hawaii lo tiene todo, desde volcanes, playas, cascadas, selvas, bosques, montañas, ríos caudalosos, senderos fascinantes, una cultura exótica, shoppings, negocios lujosos, restaurantes famosos, hoteles increíbles y olas enormes. Sin embargo la particularidad del archipiélago hace que todas estas atracciones estén “repartidas” entre las seis islas que lo componen. Oahu, Kauai, Maui, Molokai, Gran Hawaii y Lanai, lo que hace difícil conocer todo en poco tiempo, hace falta paciencia y dinero para saltar de una isla a la otra u optar, en cambio, por visitar Hawaii mas de una vez.
Puesto a decidir entonces, el destino y el tráfico aéreo hicieron que llegáramos a Oahu y ,más precisamente, a la famosa Ciudad de Honolulu.
Honolulu no es la típica ciudad de playa tropical que uno conoce o más aún que uno imagina, determinada por el mar, la playa, el sol y la vida que de ahí se desprende. Honolulu está muy bien consolidada, prolijamente ordenada, con una infraestructura notable para las dimensiones de la isla y al mismo tiempo no ha olvidado que debe su fama y mucho de sus recursos al turismo, sin embargo le falta identidad . Todo lo que es se lo debe a la impronta del universo Yanki, conformando ciudades, infraestructura, negocios y también paisajes. Con todo lo bueno y lo malo que eso puede tener y es en este punto donde cada uno elige la mirada con la que se queda. Personalmente me quedo un poco con las dos, me guardo el secreto de mi preferida y termino preguntándome ¿Cómo sería Honolulu si no la controlaran los norteamericanos desde hace mas de 90 años?…seguramente así no.

Waikiki
La ciudad recuesta todo lo que es sobre la famosa playa de Waikiki y sus atardeceres mágicos, con el sol durmiéndose, todas las tardes, sobre sus perfectas olas. Este es el lugar donde ver y ser visto, es el paseo obligado, la zona de los hoteles más importantes, de los negocios, de los surfers, de los jubilados y de todos los que visitamos Honolulu. La calle serpentea tomando forma desde la punta de la bahía, con el nombre de Ala Moana Bvd, hasta cambiarlo por el de Kalakaua Av y llegar hasta Diamond Head (una famosa montaña en la punta de Waikiki). En la punta norte de Waikiki está el enorme centro comercial Ala Moana, repleto de las mejores y más prestigiosas marcas del mundo, un muy lindo mal para recorrer y disfrutar mirando vidrieras y comprando al mejor nivel. Caminando hacia el sur están varios de los hoteles más renombrados de la ciudad, el Sheraton (que es realmente enorme) y tiene una bar donde por la noche hay música en vivo y se mezcla el glamour de una barra muy bien dispuesta con las antorchas que bailan con el viento del mar, la arena y las olas a unos pocos pasos. El hotel Westin, ya sobre Kalakaua Av,  también comparte categoría y distinción solo que está un poco mas (aún) apoyado en la playa. De ahí en adelante la calle cambia el ritmo, se hace más activa, más comercial y más entretenida. Un extenso corredor verde con palmeras, césped, veredas zigzagueantes y canteros rebosantes la separan de la arena y finalmente del mar. La playa en sí misma es bastante agradable para ser una playa céntrica, está limpia, el mar es claro, hay gente pero no demasiada…en definitiva es una experiencia positiva, no hace falta huir de la ciudad para disfrutar del mar y eso siempre es un punto a favor.
A movernos
Cuando llegamos escuchamos como si fuera un mandamiento que debíamos recorrer la isla, darle la vuelta y conocer las diferentes caras que tenia para ofrecer. Después de pasar por Starbucks y desayunar no tuvimos mejor idea que alquilar unos scooters para recorrer la isla, todo el mundo se mueve en scooter así que nos pareció lo suficientemente divertido y económico como para hacer el intento. Alquilar un scooter en Honolulu es muy fácil y barato, solo hace falta una tarjeta de crédito, un carnet de conductor ver un video de 3 minutos de educación vial y manejo de la motito…ahh me olvidaba, los lentes para sol son obligatorios pero si no tienen no desesperen allí mismo les venderán uno por 5 dólares.
Salimos en una pequeña manada bramante por Kalakaua Av y bordeamos todo Diamond Head, detrás de la montaña y subiendo por sus calles hay casas enormes y muy lindas, seguimos camino entre el trafico (hay muchos autos en Oahu) con el objetivo primario de llegar a una playa que nos habían recomendado y que prometía ser de las mejores en la isla, tanto así que es parque nacional.  

Hamauna Beach
La playa está en una amplia bahía bajando una colina. Antes de llegar se paga la entrada e indefectiblemente se tiene que asistir (en una idea muy interesante) a un video, que en un auditorio, explica la biodiversidad de Hamauna Beach, de sus corales y apuesta para que el turista al conocer se concientice y proteja. Solo si podes probar una determinada cantidad de ingresos al parque o un ingreso dentro de las 24 hs se puede evitar la película. Luego se desciende la montaña por un camino empedrado muy pintoresco mostrándonos siempre una hermosa vista del mar transparente y colorido de Hawaii. La playa es bastante grande rodeada de palmeras y frondosas plantas tropicales. El mar invita a bañarse y nadar entre corales, si bien el agua no es especialmente cálida (un poco fría, como en toda la isla, podría decirse). Hamauna Beach es un gran lugar para pasar un día completo o una tarde aunque más no sea.  Descansando, nadando, haciendo snorkel, tomando sol y comiendo algo (no hay restaurantes en la playa por lo cual cada uno debe llevar su propia comida y bebida).
Seguimos girando
Desde Hamauna Beach en adelante el entorno va cambiando. Si bien la ruta siga contorneándose junto al mar las ondulaciones del paisaje se hacen notar y comenzamos algunas subidas pronunciadas y descensos en curvas y contra curvas disfrutando de la vista del mar desde la altura. El recorrido siempre es entretenido y al mismo tiempo nos revela la densidad de población que tiene la isla (más de 900.000 personas) porque por más que nos alejemos de Honolulu siempre estamos rodeados de gente, autos y casas. En ese camino hacia la felicidad de intentar conocerlo todo hicimos una parada fortuita (un poco de crédito se llevo el mapa en mostrar una lonja larguísima de arena, otro poco la respuesta de la gente cuando preguntamos y otro poco la suerte) Desde la Kananianaole Highway doblamos a la derecha en una de las calles de tierra que se internan camino al mar, son apenas dos cuadras entre enormes arboles y casas de playa para llegar a Waimanalo Beach. Esta playa que también tiene una parte que es parque nacional es muy amplia, de arenas suaves y blancas, con el mar de variados azules rompiendo con fuerza. Dejamos todo a la sombra y corrimos al agua como si fuera un oasis, las olas tenían fuerza pero no era momento de pensarlo demasiado, al fin y al cabo Hawaii también es eso: la promesa de olas épicas.  La parada fue reconfortante y valió la batalla que dieron las motos sin embargo cuando miramos el mapa, el reloj y las ganas nos dimos cuenta de que Oahu no está hecha para girarla toda en un solo día a 40 km por hora así que nos pusimos en camino para Honolulu otra vez. Buscaríamos revancha.
Almorzando en el pacifico
La misma ruta continua delirando sobre el terreno ondulante de la isla y empecinados en darle la vuelta o al menos conocerlo todo nos subimos a un transporte que nos asegurara mayor velocidad (y comodidad) alquilamos una van en Waikiki y nos pusimos en camino. El destino esta vez sería otro parque. Kualoa Park. No porque estuviéramos empecinados en hacer un recorrido por los parques sino porque nos fuimos dando cuenta que las playas públicas son pocas y estas generalmente pertenecen a los parques.
La innombrable Kananianaole Highway pasa muy cerca de una península donde esta una de las mayores bases navales de Estados Unidos llamada Kaneohe Bay. Es tan grande que la seguiremos viendo durante mucho tiempo, no importa lo lejos que estemos. Pasada la base la ruta se transforma en Kamehame Hwy y por ahí vamos serpenteando hasta llegar a destino. Tenemos un as en la manga, hemos comprado una parrilla descartable portátil (si, descartable, con carbones y todo), carne y bebidas dispuestos a trasladar el autentico (no tanto en realidad) asado argentino a la playa de Hawaii. Kualoa park es pequeño, pero muy bonito. Sobre la punta de una bahía mirando al sur y a la ¿famosa? Hut Island o “Isla Sombrero” o Isla Molokoi como realmente se llama. Hay muy buen estacionamiento, poca gente, hermoso paisaje entre las montañas de verde intensísimo y el mar azul turquesa. La playa es bastante angosta pero se compensa con un espacio verde enorme. Como podíamos esperar en estos parques no existen los asadores pero si las mesas y bancos de picnic así que nos decidimos por el mejor lugar y armamos nuestra parrilla improvisada. No fue fácil la tarea, el viento de Hawaii tiene esas cosas que lo complican, pero finalmente tuvimos nuestro almuerzo pacifico.
Waimea Bay
Siguiendo al norte por la misma autopista y después de un largo (y entretenido) camino llegamos a una muy conocida y renombrada playa de surf a nivel mundial (también parque, adivinaron). Es una playa bastante pequeña también rodeada de un verde espeso y que se distingue por una edificación muy alta sobre el lado este y por una roca enorme (desde donde la gente mira las competencias de surf en temporada) al oeste. Si bien estábamos fuera de la temporada de grandes olas (que va de noviembre a febrero cuando pueden medir entre 6 y 9 metros) el mar es intenso pero muuuuy entretenido aquí. Hay que estar dispuesto a lanzarse, sufrir varios revolcones y algunos golpes menores pero vale la pena. Toda la costa norte de Oahu es reconocida como una de las partes más lindas y también más agrestes de la isla.
Pearl Harbour
Uno de los hitos de Oahu, anque debería decir de Hawaii, es Pearl Harbour. La famosa y fílmica base de la marina Estadounidense atacada por los japoneses el 7 de diciembre de 1941 y que significo finalmente el ingreso de Estados Unidos en la segunda guerra mundial. Actualmente la base es solo un centro histórico-turístico muy concurrido aunque junto a ella hay una base militar.
La entrada al museo al aire libre que es el lugar en si mismo no tiene costo, tanto como para ingresar al Arizona Memorial que es una espectacular construcción en donde se hundió el USS Arizona y hay además un gran mural con los nombres de todos los caídos en el ataque sorpresa. Luego hay otras atracciones muy populares que visitar, el submarino USS Bowfin, EL Museo de Aviación Militar y el USS Missouri. Precisamente el acceso al Missouri tienen un costo de 7,50 dólares y con el ingreso te dan un Ipod conteniendo una audio visita guiada en muchísimos idiomas.  El Missouri es un barco importantísimo para la historia de la segunda guerra mundial porque fue en su cubierta que se firmo la rendición de Japón.
Shopping
Kalakaua es una avenida paralela al mar y a Waikiki. Esta avenida está repleta de los mejores negocios de la isla, grandes hoteles y restaurantes (vale una parada el cheesecake factory aunque hay que ir con tiempo porque siempre está repleto). Es la calle obligada para las compras y el imán de atracción de los coreanos y japoneses que literalmente inundan la ciudad.
En Oahu hay varios malls de compras y esta también uno de los famosos Premium Outlets de Estados Unidos, el Waikele Premium Outlet. Es una plaza de compras bastante grande y simpática como a una hora del centro, donde se pueden encontrar excelentes precios para una gran cantidad de marcas reconocidas.
Hay mucho, muchísimo por ver y conocer en Oahu…sin pensar aun en lo que queda de explorar en Hawaii. Es un largo viaje, un hito mundial, aunque el tiempo haya hecho lo suyo con la ciudad y su entorno, siempre nos quedaran las ganas de ser parte de la historia.
Datos extra:

A Pearl Harbour no se puede ingresar con ningun tipo de mochila, bolso o cartera. Hay lockers para dejarlas por 3 dolares.
Los precios en Hawaii son entre un 20% y un 30% mas altos que en el continente de Estados Unidos

Memorial en Pearl Harbor

Buceando con tortugas

Atardecer de Waikiki

Una tipica postal de Honolulu

Preparados para salir

Hamauna Beach

Hamauna Beach

Honolulu desde el mar

Isla Sombrero

Otra vista de Oahu

Oahu y sus playas

Los Caidos de Pearl Harbor

Te cuento del viaje. @marcelolopezcba. argentina
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