Qué hacer en Sevilla: guía completa para descubrir la capital de Andalucía

Marcelo Lopez
10 Min Lectura

Sevilla, una ciudad que no se recorre, se disfruta

Hay ciudades que impresionan por sus monumentos y otras que terminan conquistándote por su forma de vivir. Sevilla tiene las dos cosas.

La capital de Andalucía es una de esas ciudades donde siempre parece estar pasando algo. Una plaza llena de gente tomando una cerveza, un guitarrista tocando en una esquina, un patio escondido detrás de una puerta antigua o una calle donde el aroma a azahar acompaña el paseo. Sevilla no necesita llamar la atención: simplemente deja que la descubras a tu ritmo.

Después de recorrerla durante varios días entendí que el gran error de muchos viajeros es intentar verla demasiado rápido. Claro que hay monumentos imprescindibles, pero buena parte de su encanto aparece cuando uno baja un cambio y empieza a caminar sin mirar el reloj.

Si estás organizando un viaje por el sur de España, esta guía reúne los lugares que realmente vale la pena conocer y algunos consejos para disfrutar la ciudad como se merece.

¿Por qué visitar Sevilla?

Sevilla es la cuarta ciudad más poblada de España y la capital de Andalucía, una región donde convivieron durante siglos las culturas romana, musulmana y cristiana. Esa mezcla dejó una huella única en su arquitectura, su gastronomía y su forma de vivir.

Hoy es una ciudad vibrante, con un centro histórico enorme, excelente oferta gastronómica y un clima que invita a disfrutar la calle durante gran parte del año.

Además, está muy bien conectada con Madrid y con otras ciudades andaluzas como Córdoba, Málaga, Granada o Cádiz gracias a la red de trenes de alta velocidad.

💡 Te cuento un dato

El casco histórico de Sevilla ocupa unas 400 hectáreas y es uno de los más grandes de Europa. Por eso, aunque muchas atracciones parecen estar cerca en el mapa, conviene recorrerlas caminando y sin demasiadas prisas.

1. Subir a la Giralda

Si hay un símbolo de Sevilla, ese es la Giralda.

Originalmente fue el minarete de la antigua mezquita almohade construida en el siglo XII y, tras la Reconquista, pasó a formar parte de la Catedral.

Lo curioso es que no tiene escaleras.

En lugar de peldaños hay una serie de rampas que permitían subir en burro hasta la parte superior.

Mi consejo: Por cuestiones de seguridad esta todo muy vallado por lo que las vistas que deberian ser hermosas etan muy contaminadas por barrotes y alambres… dicho esto es una decision de cada uno subir o no. Vale como para completar el circuito pero no si lo que esperas son grandes vistas o fotos espectaculares.

2. Entrar a la Catedral de Sevilla

La Catedral impresiona incluso antes de cruzar la puerta.

Es la catedral gótica más grande del mundo y uno de los templos cristianos más importantes de Europa.

En su interior se pueden recorrer enormes naves, capillas, el Patio de los Naranjos y el monumento funerario atribuido a Cristóbal Colón.

Aunque no seas especialmente fanático de las iglesias, es uno de esos lugares donde vale la pena detenerse un rato para observar la dimensión del edificio y los detalles arquitectónicos.

3. Perderse por el barrio de Santa Cruz

Si tuviera que elegir el rincón más fotogénico de Sevilla probablemente sería este.

Santa Cruz fue el antiguo barrio judío y conserva un entramado de callejuelas estrechas, plazas diminutas y patios llenos de flores.

Acá no hace falta seguir ningún recorrido.

Cuanto más te pierdas, mejor.

Vas a encontrar balcones repletos de macetas, bares tradicionales y pequeños rincones donde la ciudad parece haberse detenido en el tiempo.

Te recomiendo la «Bodega Santa Cruz Las Columnas» uno de esos lugares bien bien tipicos y que esta siempre lleno de gente… por lo que no esperes sentarte pero si comer de parado en la calle como lo hacen los Sevillanos

📸 Ideal para Instagram

Las primeras horas de la mañana son perfectas para fotografiar Santa Cruz con las calles casi vacías.

4. Visitar el Real Alcázar

Para muchos viajeros, el Real Alcázar es el gran imperdible de Sevilla.

Y es fácil entender por qué.

Palacios decorados con un nivel de detalle increíble, jardines inmensos, fuentes, patios y salones donde conviven estilos islámicos, mudéjares, góticos y renacentistas.

Es uno de los palacios reales más antiguos de Europa que todavía sigue siendo utilizado por la monarquía española cuando visita la ciudad.

Si el lugar te resulta familiar, probablemente sea porque allí se filmaron escenas de Game of Thrones.

Consejo: comprá la entrada con anticipación. En temporada alta suele agotarse. Los lunes es GRATIS pero hay que reservarla online tambien

5. Caminar por la Plaza de España

Hay pocos lugares en España que sorprendan tanto como esta plaza.

Fue construida para la Exposición Iberoamericana de 1929 y combina canales, puentes, edificios monumentales y bancos decorados con cerámicas que representan a cada una de las provincias españolas.

Vale la pena recorrerla completa porque cada sector tiene detalles diferentes.

Tip: Es uno de los lugares mas «frescos» de la Ciudad y tambien para mi uno de los mas bellos

6. Pasear por el Parque de María Luisa

Justo al lado de la Plaza de España aparece uno de los pulmones verdes de la ciudad.

Después de varias horas caminando por el centro histórico, este parque es un excelente lugar para descansar bajo la sombra de sus árboles.

Tiene glorietas, fuentes, esculturas y senderos ideales para recorrer sin apuro.

7. Cruzar el río hacia Triana

Cruzar el Puente de Isabel II es casi una obligación.

Del otro lado del Guadalquivir aparece Triana, probablemente el barrio con más personalidad de Sevilla.

Tradicionalmente vinculado al flamenco, la cerámica y la vida popular sevillana, conserva una identidad distinta al resto de la ciudad.

Para el Flamenco te recomiendo Almoraima, uno de los pocos que sigue manteniendo cierto espiritu «tradicional.no comercial» Las entradas se compran online si o si e incluyen una bebida.

Las terrazas frente al río, las tabernas y el ambiente relajado hacen que muchos viajeros terminen quedándose más tiempo del previsto.

✔ Mi consejo

Visitá Triana al final de la tarde. La luz sobre el río y el ambiente de los bares cambian completamente.

8. Descubrir la gastronomía sevillana

En Sevilla comer no es solamente alimentarse.

Es una parte fundamental de la experiencia.

Lo habitual es ir cambiando de bar y compartir varias tapas en lugar de sentarse toda la noche en un mismo restaurante.

Entre los platos que vale la pena probar están:

  • Jamón ibérico.
  • Croquetas caseras.
  • Espinacas con garbanzos. – Riquisimo
  • Carrillada ibérica. – Esta carne parece que se fuera a deshacer
  • Pescaíto frito.
  • Salmorejo.
  • Montaditos. – Sin limites de cantidades!!

No tengas miedo de entrar en bares pequeños donde predominan los locales. Muchas veces son los mejores.
Aca tambien te recomiendo la Taberna Alvaro Peregil, Un golazo.

9. Ver el atardecer junto al Guadalquivir

Uno de mis momentos favoritos en Sevilla fue simplemente caminar por la ribera del río cuando empezaba a bajar el sol.

Los corredores, los músicos callejeros, la gente tomando algo en las terrazas y el reflejo de los edificios sobre el agua muestran una ciudad distinta a la del mediodía.

Es uno de esos paseos que no aparecen entre los grandes atractivos turísticos, pero que ayudan a entender por qué Sevilla enamora a tanta gente.

10. Vivir la ciudad de noche

Cuando baja la temperatura, Sevilla parece despertar otra vez.

Las plazas vuelven a llenarse, las terrazas trabajan a pleno y las calles del centro recuperan una energía especial.

No hace falta buscar grandes planes.

Muchas veces alcanza con caminar entre Santa Cruz, El Arenal o Triana para terminar encontrando un bar donde quedarse un buen rato.

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