Sorpresa!!! con ustedes…Chicago!!

La sorpresa es un factor determinante cuando uno piensa en un regalo. No saber lo que nos espera, no conocer lo que encontraremos cuando abramos el presente que tenemos entre manos tiene un sabor único En este caso el regalo se llama Chicago y claro, la sorpresa ayuda para hacerla verdaderamente especial. Hablo de sorpresa porque Chicago no es de las ciudades que despierten interés turístico en la mayoría de los que viajan, no figura en los tours tradicionales, no es comúnmente publicitada y no escapa a los clichés del viento y los gangsters en el imaginario del común de la gente. Entonces ahí esta el secreto de su éxito, al menos en mi caso, porque por mas que uno se informe antes de conocerla no tendrá una idea acabada de lo que le espera hasta estar allí, mas aun si uno conoce otras ciudades importantes de los Estados Unidos. Así entonces se explica el resultado de esta visita. Chicago es una sorpresa.
Cuando se llega al aeropuerto es muy fácil encontrar las oficinas de información turística en cada una de las secciones donde se recupera el equipaje. La información es accesible, en varios idiomas y muy completa. Confirmamos con ellos que la manera mas interesante de llegar al centro de la ciudad (y a casi cualquier punto) es usando el transporte público, algo que con los días y los recorridos se iría confirmando y reafirmando. El sistema de transporte publico de Chicago merece un párrafo aparte porque es un perfecto ejemplo de lo que se puede hacer para que una ciudad funcione y sus ciudadanos (o los visitantes como en nuestro caso) ahorren dinero y tiempo. Seguridad, puntualidad, calidad y coordinación perfecta entre todas las partes que lo componen. Tren, subterráneo y ómnibus. Es realmente complicado hacer una síntesis de todo lo que hay para ver y hacer en Chicago y voy a tratar de salir airoso del desafío aunque seguramente van a quedar algunas cosas en el tintero.

Animarse a descubrir
El primer acto al llegar a Chicago es perderle el miedo al sistema público de transporte y entender que es el mejor camino para circular por ella. En el subsuelo del aeropuerto compramos un pase del CTA (Chicago Transit Authority), en uno de los quioscos autoservicio. Estos pases se venden por periodos determinados de tiempo donde el uso no tiene límites. Los hay de 1,2,3 y 5 días. Los valores son U$S 5,U$S 9,U$S 12, U$S 18 respectivamente. El ahorro es importante porque cada boleto cuesta unos u$S 2 pagado individualmente y con los pases se accede a todos los medios, sin límite y a un costo mínimo. Vale comentar que el trayecto aeropuerto – downtown se puede hacer en taxi por unos U$S 40 con una duración de 45 minutos aproximadamente, con un servicio de tranfers a razón de U$S 20 por persona y un estimado de una hora de viaje o por medio del subte a U$S 2 por persona y un recorrido de…45 minutos.
Lo primero que impacta de Chicago es su magnitud, quizás porque uno espera ver algo parecido a Nueva York pero se encuentra con algo parecido a…Chicago! no es que no encontremos edificios de mas de 100 pisos (hay varios), no es que no se vean tiendas y negocios espectaculares (hay muchas, de las mejores marcas, enormes y con muy buenos precios); el factor determinante es la escala de la ciudad. Es una ciudad mas peatonal en el sentido de que se puede recorrer a pie fácilmente, es amigable con quienes disfrutamos caminar y mezclarnos entre los locales, y la mayoría de las atracciones destacadas se pueden alcanzar con trayectos cortos de una a otra.
Si el objetivo es conocer Chicago entonces los invito a conocer uno de sus edificios mas emblemáticos, Hancock Tower; a mi modo de ver es la forma correcta de tener una síntesis de los que nos espera y de paso poder empezar a conocer Chicago sabiendo lo que nos espera. Casi al final de North Michigan Avenue, pasando Water Tower (una de las pocas estructuras que quedo en pie luego del incendio de 1873 que destruyó la ciudad casi por completo) se llega al Hancock Center, un espacio de oficinas, viviendas y comercios con una plaza sumergida y una torre negra que se eleva al cielo con su forma trapezoidal coronada por dos antenas imponentes. En Hancock Tower se puede subir al observatorio en el piso 96 para eso hay dos opciones en los valores de las entradas y la mas conveniente es la que permite por solo 5 dólares adicionales (13 dólares por adulto es el precio base) subir dos veces con el mismo ticket, una vez de día y otra de noche, en un lapso de 48 horas.
Subimos al ascensor, que dice (el mismo ascensor lo dice, claro) ser uno de los mas rápidos de Estados Unidos, llevándonos de la planta baja al piso 96 en solo 40 segundos!!. Con el pago de la entrada entregan unos auriculares que se completan con un equipo de audio interactivo a modo de Palm que permite conocer todo Chicago (incluyendo su historia, sus anécdotas y sus costumbres) desde la imponente vista del piso 96. En todo el perímetro del observatorio hay “puntos” marcados en los impresionantes vidrios que se asoman al infinito, con carteles numerados. Introduciendo el número del punto donde uno este parado, obtiene un comentario bastante completo de lo que esta observando, el relato nos guía en lo que hay que mirar, nos cuenta lo que no vemos y nos hace saber más de lo que suponemos que estamos mirando. El sistema esta disponible en varios idiomas y conjuga el audio con videos y fotografías que hacen mucho mas fácil y enriquecedor el trayecto. Un dato importante. El recorrido tiene una versión para los niños. En el mismo nivel del observatorio hay una tienda de souvenir con precios muy buenos y a principios del 2009 estará inaugurado un restaurante que seguramente tendrá una vista que quitará la respiración.
Antes de conocer Chicago tuvimos entonces una vista privilegiada de la Ciudad desde las alturas, como si estuviéramos elevados sobre un plano en movimiento. Cuando bajamos emprendimos los recorridos que son verdaderamente importantes en el camino de descubrir esta ciudad. Uno de esos caminos es Michigan Avenue, mas conocida como “Magnificent Mile”, la milla magnifica tiene el nombre bien ganado, es un avenida ancha de 2 manos y 4 carriles por lado con veredas muy amplias y las mejores tiendas de la ciudad. Es una pequeña replica de la 5ta avenida de New York, aquí hay espacio para recorrer con tranquilidad cientos de negocios. Todos son imponentes, de gran calidad, exquisita decoración y con un sentido del marketing envidiable. En la punta norte, muy cerca del Hancock Center y dentro de un complejo de negocios que se llama Water Tower Place esta Macy´s, con mas de 5 plantas para encontrar la mayor variedad de marcas posibles. Bajando hacia el sur (hacia el rio) la vista va saltando de Victoria Secret a Hermes a Boss a Niké a Apple a Disney store y los nombres continúan. En Magnificent Mile no todo es compras, por lo menos para los que no nos vemos favorecidos por el cambio, esta avenida es sin dudas uno de los lugares donde encontramos mayor movimiento durante todo el día, en realidad el barrio donde se encuentra North Michigan Avenue esta poblado de bares, restaurantes, negocios y hoteles, siendo sin lugar a dudas el mejor lugar para alojarse. Este barrio es River North.
Más abajo en Michigan Avenue, yendo hacia el río podemos encontrar The Shops At North Bridge, un paseo de tiendas exclusivas que ocupa aproximadamente cuatro manzanas elevadas por encima de las calles (que pasan por debajo). En este complejo hay de todo (generalmente lindo y caro) pero la nota diferente la dan dos comercios, uno es el más importante, las tiendas Nordstrom, una tienda de departamentos donde las mejores marcas tienen su lugar, cuando digo las mejores, me refiero a las mejores. En el lobby del edificio es posible observar una escultura en metal que representa un circulo y que ocupa los cuatro pisos de altura del edificio. Si pasan caminando por Michigan Avenue y no encuentran Nordstrom, seguramente distinguirán la escultura a través de la gran superficie vidriada que la muestra a la ciudad. El segundo comercio que encontramos y nos llamo la atención fue Legoland, como su nombre lo indica es un negocio especializado en el popular juego de encastre. En el hall frente al negocio hay estructuras (un avión, un hombre en un banco de plaza, etc.) realizadas con los populares ladrillitos y a tamaño real !!.

Un museo al aire libre

Una de las cosas que hace diferente a Chicago es sin lugar a dudas el valor arquitectónico de sus edificios, me arriesgaría a decir que cada edificio es en si mismo una obra de arte. No hay que ser un profesional de la arquitectura sino abrir los ojos y apreciar el valor del arte cuando lo tenemos en frente. El gran incendio de 1873 fue el puntapié inicial para que Chicago fuera lo que es hoy. Al quedar reducida a cenizas la mayor parte de la ciudad de ese entonces sus habitantes tomaron la determinación de crear una nueva Chicago, que fuera un símbolo para el mundo de ese tiempo. Algunos de los abanderados de esa reconstrucción fueron William Le Baron Jenney y Louis Sullivan, entre muchos otros arquitectos llegados de todas partes del mundo, quienes planificaron una ciudad distinta y a la vez única. Sullivan acuño una frase que definiría una forma de pensamiento “La forma sigue a la función”. Por eso es tan importante recorrer Chicago a pie, desde ese plano es posible admirar cada una de las obras que marcaron un momento en la ciudad y que además (muchas de ellas) son íconos en la historia de la arquitectura mundial. Un detalle a tener en cuenta es que en los frentes de los edificios mas reconocidos se encuentran placas de bronce que explican el cuando, el como y el porque de esa obra.
Hay que caminar la ciudad y animarse a entrar a cada edificios que nos llame, desde su forma, su historia o su decoración. La mayoría de ellos, cuando son importantes permiten el acceso a las partes bajas del mismo, algunos como el caso de The Rookery tienen personal que entrega un folleto con la historia del edificio. En nuestro recorrido de varios días visitamos todos los edificios que pudimos, aunque siempre será imposible verlos a todos, sin embargo acá va una lista de los que pudimos ver y nos resultaron más interesantes.
The Rookery: este edificio esta a una cuadra del Chicago Stock Market, sobre South Lasalle Street. Es un edificio emblemático de la ciudad ya que allí estuvo por algunos años el ayuntamiento. Sin embargo lo que lo hace diferente es su estructura, originalmente pensada para oficinas en un tiempo donde la luz eléctrica recién comenzaba, así es que tenia grandes espacios interiores por donde entraba luz natural para iluminarlas. Con el tiempo esos espacios fueron cubiertos por un techo de metál y vidrio. Este edificio tiene uno de los interiores más hermosos de la ciudad. Con una exquisita escalera caracol en madera, mármol en sus pisos y paredes e exquisitos detalles de terminación.
Chicago Tribune: este edificio alberga el diario más antiguo y reconocido de Chicago. La estructura esta inspirada en los castillos góticos europeos y tiene una fachada impactante. Asemejando a un castillo medieval desde algunos angulos. Asi mismo su interior, al menos el que nos dejaron ver, da lugar al asombro, con frases sobre la libertad de prensa y la humanidad, perfectamente legibles en sus paredes.
Wrigley Building: este hermoso edificio esta junto al puente que lleva su nombre y fue desde sus comienzos un edificio de oficinas para la exitosa compañía de goma de mascar de William Wrigley. Su construcción se realizó entre los años 1920 y 1924. Caminando se lo encuentra frente al Chicago Tribune. Vale la pena admirar su fachada pero mas aún pasar sus puertas para encontrarse con un espacio interior en donde se ve como el edificio que por fuera nos parece una unidad por dentro esta “dividido” en dos y tiene un “corazón” abierto en forma de cuña dentro. Un puente peatonal une ambos edificios en el piso 14. Desde allí se pueden tomar muy buenas fotos del río, de la otra rivera y del Whigley Bridge, otro perfecto lugar para observar la ciudad latir.
Monandock Building: sobre Jackson Blvd. Y frente al edificio que tiene en su explanada la escultura del “Flamenco” encontramos este ícono de la construcción local. Tiene la particularidad que, por decisión de sus dueños, no se utilizó el sistema constructivo nacido en Chicago (y luego difundido por todo EEUU) que consiste en una estructura de acero que soporta el peso del edificio y paredes que solo cumplen la función de “separadores”. El Monandock esta íntegramente realizado con ladrillos. De hecho en la planta baja sus paredes tienen 1,60 mts. de ancho para soportar la estructura que va arriba y llega a los dieciseis pisos. No dejen de atravesarlo caminando. Es un edificio alargado y se puede ingresar por cualquiera de sus dos extremos. No hay que perderse la vista de los ascensores ni el receptáculo donde se recogen las cartas de los conductos independientes de cada piso. Todas pequeñas obras de arte. Además el interior tiene negocios que en si crean una “segunda” calle comercial.
Museo de Historia Natural: caminar por Grant Park, inmerso en el verde de su césped, con las aguas del Lago Michigan en un costado y la silueta de la ciudad en el otro tiene su premio al superar un túnel peatonal que abre a una explanada donde se puede ver el magnifico Museo de Historia Natural de Chicago. Con un estilo que asemeja los templos griegos y de un tamaño descomunal, solo mirarlo produce una sensación de admiración. Como todo en esta ciudad su estado de conservación es envidiable.
Subimos las escaleras (a la salida es inevitable tomar fotos de la ciudad desde ese ángulo) e ingresamos por las puertas giratorias (otra vez como en todo Chicago) y nos encontramos con un museo estimulante. Un gran hall de mas de 90 metros de altura con el esqueleto mas completo del mundo de un Tiranosaurio Rex, dos mamuts a tamaño real y (aquí hay que levantar la vista para llevarse el bonus) un Pterodáctilo colgando del techo. El recorrido por el museo bien vale los 30 dólares de la entrada y a la salida hay un bar restaurante con excelentes propuestas y algunas vistas inolvidables. En el mismo predio hay otras cosas que no se pueden dejar de ver. El acuario, ubicado en un curioso edificio pentagonal, el observatorio (primero del hemisferio norte americano) y más al fondo el estadio de fútbol americano de los Chicago Bears.
Sears Tower: el edificio más alto de Chicago y uno de los mas altos del país.110 pisos, 100 ascensores y la posibilidad de subir hasta el Skydeck para tener una vista distinta de la ciudad. Desde un ángulo diferente al que proporciona la Hancock Tower, pero que también merece una visita. En el lobby del edificio, por el acceso para quienes trabajan allí encontramos una de las enormes paredes virtualmente tapizada con las banderas de todos los paises del mundo. La respuesta? Chicago será la sede de las olimpiadas en 2016…y en uno de sus edificios más emblemáticos ya empezaron a vivirlo.

Pequeños descubrimientos:
Tan seguro como que caminar es la única forma de conocer realmente, más aún una ciudad como esta, también estoy seguro de que tanto andar merece una recompensa. Aquí van algunos de los lugares que me encanto “descubrir”.
Sobre una calle lateral de Water Tower, frente al local de Hershey´s nos dejamos tentar por Girardelli´s. esta famosa chocolatería de San Francisco tiene aquí una sucursal que más allá de las mas variadas e inesperadas realizaciones en chocolate tiene cafetería. Uno hace el pedido, recibe un pequeño estandarte de acero de unos 30 cm con un numero (el número del pedido, claro) y lo deposita en la mesa que elija. Hacia allí irá el mozo cuando este todo listo. Recomiendo sentarse en la barra que esta sobre la vidriera y que permite disfrutar de Michigan Avenue desde el placer de un exquisito café latte.
Entrando a The Shops At North Bridge desde Michigan Avenue o subiendo desde el nivel inferior de la calle Hudson, en un pequeño entrepiso, con una exquisita decoración en tonos pasteles y marrones pudimos conocer Ethel´s, otra vez una chocolatería, otra vez un perfecto lugar para tomar un café sentado alguno de los livings que permiten observar el trafico de Michigan Av y “volar” sobre el vacío que imaginan los grandes ventanales sobre la misma Hudson. Hay otros Ethel´s en Chicago, todos son lindos, este es el mas logrado, porque es una pausa en el vértigo.
Pizzería Uno es parte de Chicago, estar aquí y no conocerla es casi como ir al vaticano y no visitar la plaza de san pedro; al menos así nos lo hacen entender los locales. Es que uno de los orgullos de esta ciudad, mas allá de la arquitectura, la ingeniería, los paisajes, la limpieza y la amabilidad es (cuando no) la pizza estilo Chicago “Deep dish pizza”. Este tipo de pizza nació en 1943 (tiene fecha de verdad!) y su creador fue Ike Sewell, quien decidió que quería crear una pizza que se comiera con cubiertos y más parecida a un plato principal. Así es como nació la pizza estilo Chicago (que es casi la única que se encuentra por aquí), una pizza de masa alta, con mucho “relleno”, que mas parece una tarta en masa de pizza que una tradicional de las que conocemos en el resto del mundo. Por supuesto que si la pizza de Chicago tiene fecha de nacimiento y tiene padre también tiene lugar de origen. Este lugar es Pizzería Uno. En la esquina de Ohio y Wabash La visitamos varias veces porque es un espacio pequeño y acogedor, lleno de locales (y también turistas claro) con una atención muy personal y un ambiente muy agradable. Un dato a tener en cuenta es el tamaño de la pizza, puede parecer chica pero es muy, muy alta…así es que a no equivocarse. Las pastas son buenas, las ensaladas también. Por ultimo un tip de Pizzería Uno, las paredes tienen cuadros escritos a mano de frases que repetía su dueño. Mi favorita es: “El maravilloso amor de una hermosa mujer, el amor de un verdadero hombre y el amor sin temor de un niño; han existido desde el comienzo de los tiempos. Pero el mas grande , incluso aún mas que el de una madre, es el infinito, tierno y apasionado amor de un borracho a otro.”
Frente a The Shops At North Bridge sobre Michigan Avenue, esta el Hotel Intercontinental y exactamente a su lado, Starbucks. Este no sería un dato importante ya que las cafeterías de esta cadena están, literalmente, en todos lados; sin embargo este café tiene la particularidad de ser especialmente acogedor y confortable. Si hace frio como nos toco a nosotros, sentarse en el living, observar la gente y los autos pasar bajo la nieve por Michigan Avenue, mientras en el hogar se queman los leños, es otro momento que todos merecemos disfrutar.

The Loop
No importa cuan poco sea el tiempo en Chicago, es inevitable oír hablar del tren sobreelevado que recorre la zona que le tomo prestado el nombre. En el centro mismo de la ciudad se encuentra esta estructura de hierros y vías férreas que hemos visto en tantas películas. Por allí arriba circulan la mayoría de las líneas de tren de la ciudad. Un verdadero orgullo local, este sistema creado en la de cada de 1880 aun sigue funcionando y permite acceder a las distintas partes de la ciudad desde una misma zona. Eso si, no hay ninguna de las líneas que haga un recorrido circular (como el nombre The Loop “el rulo” indica), todas giran y salen al exterior. Lo mejor generalmente es subir a alguna de las estaciones y tomar el tren que vaya en sentido inverso, para poder “pasear” al menos por un rato sobre estas vías que van a la altura del primer piso de los edificios. Si hace frío (es inevitable considerar este factor en Chicago) en las estaciones hay lugares de espera techados donde uno puede presionar un botón y tener calefacción por períodos de 10 minutos aproximadamente. La calefacción esta disponible desde el 01 de noviembre al 31 de marzo. Si bien los subtes no conectan directamente con las líneas del Loop las estaciones están muy bien ubicadas, permitiendo trasbordos casi directos.

MIlennium Park
Uno de los espacios verdes mas importantes de la ciudad es al mismo tiempo el lugar donde se encuentran algunas de las mas importantes y modernas obras del arte moderno mundial. Es que entre las avenidas Michigan y Columbus encontramos el Milennium Park en busca de la famosa obra “la Nube”, otra vez la sorpresa, esperábamos algo interesante y encontramos algo mas. La Nube o “the silver bean” (el poroto de plata) como la bautizaron los locales, es una estructura muy curiosa y por demás interesante, que se ha convertido en un icono de la ciudad. Es muy divertido ver como se refleja la ciudad en ella y como se refleja uno mismo en un juego de espejos que no termina. Más allá se puede observar una obra que diseño Joan Miró especialmente para esta ciudad y que espero varios años para ser realizada debido a su costo y tamaño. Un poco más abajo se encuentran el “cubo azul”, dos estructuras rectangulares de 10 metros de alto cada una, enfrentadas en una explanada y que tienen en su lado posterior una tonalidad que va variando desde los azules a los amarillos, pasando por los rojos. Lo más curioso se ve en las dos caras que se enfrentan. Allí en gigantescas pantallas de video se ven los rostros (reales) de cientos de Chicagoenses.

Para sacar ventaja
Tan importante y conveniente como sacar los pases del CTA es comprar el Chicago CityPass. Por un precio uniforme de 59 dolares se obtiene un pase para ingresar a las siguientes atracciones: el acuario, el planetario, el museo de ciencia e industria, el museo field, y la torre hancock o la torre sears. Es válido por 9 días, se compra en cualquiera de las atracciones antes mencionadas y permite ahorrar mucho dinero.

Te cuento del viaje. @marcelolopezcba. argentina
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