La Casa de Dalí

Cadaqués, España

El pueblo de Cadaqués,170 kilómetros al norte de Barcelona, se hizo conocido, más que por sus casas blancas, su Catedral que casi besa el mar, su cercanía con Francia y el paisaje montañoso que lo oculta, por ser el hogar de Salvador Dalí, el famosísimo artista Catalán.


La familia de Dalí tenía su casa de veraneo allí y en un momento especialmente fructífero de su vida el mismo decidió afincarse también en Cadaqués, más precisamente en Portligat, donde vivió hasta el momento en que muere su esposa Gala. Ante ese trance Dalí decidió abandonar el lugar para no volver nunca más (murió en Figueras, su lugar de nacimiento, relativamente cerca de Cadaqués). El donó esa propiedad a la comuna que la convirtió en la casa museo que se puede visitar hoy.


El paseo guiado es sumamente interesante ya que le suma profundidad a la obra del artista permitiéndonos conocer facetas y cuestiones relativas a su vida personal a las que de otra forma no tendríamos acceso ni conocimiento.
La entrada que incluye el recorrido por los jardines y dura aproximadamente una hora cuesta 14 Euros por persona y es fundamental reservar con tiempo por la página web. www.salvador-dali.org
Algunos espacios y datos curiosos de su casa:


El salón del oso con un ejemplar verdadero (embalsamado claro) que le envió su amigo el escritor Escoces Edward James
Los cisnes (hay varios) que se encuentran en la biblioteca y el estudio, eran mascotas suyas que fueron muriendo y él las fue haciendo embalsamar
En su habitación hay una pequeñísima jaula (muy pequeña) donde gustaba poner un grillo en la noche para escucharlo y dormirse con su “canto”.
Un espejo estratégicamente ubicado en una pared le permitía, mediante otro espejo cerca de la cama, ver desde allí el amanecer y presumir de ser el primer Español en ver el sol asomar sobre ese país. (Portligat es el punto mas al este de España)


Solo hay una habitación en la casa, los invitados debían dormir en el pueblo.
Su estudio que está en la planta alta tiene un sistema de poleas y una ranura en el suelo que le permitía subir y bajar los cuadros, entre pisos, por allí para pintar siempre desde la misma silla sin importar que espacio del cuadro estuviera trabajando.


La piscina está llena de “detalles” kistch(¿?) y posmodernos más que nada de sus últimos tiempos donde expreso cierto “mercantilismo” y mixtura en su trabajo.


Su estudio esta intacto, tal como lo dejo el día en que se fue para no volver.

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