Aruba en la FIT: «Queremos que el huésped deje la isla mejor de lo que la encontró»

Marcelo Lopez
9 Min Lectura

Con stand propio por tercer año consecutivo, Aruba presentó en la Feria Internacional de Turismo su nueva estrategia para el mercado argentino. Jordan Schlipken Croes, director de la Autoridad de Turismo de Aruba para Latinoamérica, habló con Te cuento del viaje sobre turismo responsable, el ritmo de la isla y por qué ya no hablan de «visitantes» sino de «huéspedes».

Aruba no quiere ser cualquier destino del Caribe, y lo dice sin vueltas. En la FIT 2026 la isla volvió a tener stand propio, por tercer año consecutivo, y llevó una delegación amplia de su industria turística. Al frente estuvieron Jordan Schlipken Croes y Pablo Rodríguez, director para Argentina, que durante la feria tuvieron reuniones con operadores, agencias, aerolíneas y periodistas.

El mensaje que trajeron fue claro. Después de varios años en los que Aruba se ganó un lugar fijo entre los destinos preferidos de los argentinos, ahora el objetivo es otro: llegar a un viajero que quiera conocer la isla más a fondo y de una forma más consciente. «Durante los últimos años logramos, junto con nuestros socios, construir una presencia muy fuerte de Aruba en Argentina. Ahora queremos conectar con un viajero curioso, interesado en conocer nuestra cultura, nuestra gastronomía y nuestra gente; alguien que disfrute de todo lo que tenemos para ofrecer y que también contribuya a cuidarlo», explicó Schlipken.

Del turismo responsable al regenerativo

Para el director de Aruba para Latinoamérica, la sostenibilidad es un camino por etapas: primero viene el turismo responsable, después el sostenible y, al final, el regenerativo. «Somos ambiciosos en llegar al regenerativo, pero también somos conscientes de que es un paso a paso», reconoció.

Schlipken aclaró que el turismo responsable no se agota en las limpiezas de playa o en reducir el plástico, aunque la isla ya trabaja en eso. Es sobre todo una mentalidad del viajero. «Buscamos que no solo disfrute de Aruba, sino que la deje mejor de lo que la encontró, en todo aspecto», señaló. Y eso incluye el cuidado, el respeto y el interés por la cultura local.

Este enfoque forma parte de la visión que Aruba impulsa en todo el mundo bajo el concepto «Cuando amas Aruba, Aruba te ama». La idea es que el viajero disfrute de las playas, la naturaleza, la gastronomía, la cultura y el bienestar, y que a la vez respete el entorno, la identidad local y a la gente que vive en la isla.

Una isla buena para vivir y para visitar

En la isla, esta filosofía se resume con una frase en papiamento, la lengua local: «Aruba dushi pa biba, Aruba dushi pa bishita». Significa que una Aruba maravillosa para vivir va a ser, por eso mismo, maravillosa para visitar. Schlipken lo explicó así: si al residente le va bien, con educación, seguridad e infraestructura, el que llega desde Córdoba recibe automáticamente un destino con esas mismas virtudes.

Esa misma lógica, sostuvo, tiene que aplicarse al que viaja. Aruba busca un huésped que comparta sus valores: el cuidado, el respeto y un estilo de bienestar. «Aruba no es de fiesta hasta las 6 o 7 de la mañana. Aruba es un ritmo distinto», afirmó, y agregó que hay destinos para todo tipo de viajero y la isla tiene claro qué es y qué no es.

De visitantes a huéspedes

Uno de los conceptos que más se repitió en la charla fue el cambio de palabra. En Aruba ya no se habla de visitantes sino de huéspedes. «La palabra es muy sencilla, pero significa dos cosas muy distintas», explicó Jordan, y lo bajó a un ejemplo cotidiano: «Si venís a mi casa, sos un huésped. Si en mi casa la regla es no entrar con zapatos, no vas a entrar con zapatos». No se trata de que uno valga más o menos que el otro, aclaró, sino de una mentalidad: el que llega es recibido en una casa y respeta sus normas.

Un trabajo de todos, también de los medios

Ante la pregunta de cómo sostener esa filosofía en un destino cada vez más popular, el ejecutivo dijo que no es tarea exclusiva de la Autoridad de Turismo de Aruba. Involucra al gobierno, a todas las puertas de entrada al país, como el aeropuerto, y a los socios del sector privado. «La visión como país la tenemos; ahora es lograrlo con los aliados», sostuvo.

Esos aliados estuvieron en la FIT. Acompañaron a la Autoridad de Turismo JOIA Aruba by Iberostar, Embassy Suites by Hilton Aruba Resort, Radisson Blu Aruba, COVO Suites, Hilton Aruba Caribbean Resort & Casino, Barceló Aruba, Courtyard by Marriott Aruba Resort, Amsterdam Manor Beach Resort y Eagle Aruba Resort. También estuvieron Blue Aruba Rentals, Eco Destination Management Services y De Palm, con alquiler de autos, servicios receptivos y excursiones.

Schlipken también les dio un lugar a los periodistas y comunicadores. Los definió como «otra puerta de entrada» a la isla y dijo que, si se logra alinear a todos los aliados con el mismo mensaje, el objetivo es alcanzable. Su diagnóstico es que muchas veces lo que falla es la información, más que la educación: «No podés esperar que alguien haga o deje de hacer algo si no lo sabe».

Por eso la isla apuesta a comunicar en redes con anticipación y con mensajes muy prácticos. Pidió no estacionar el auto sobre la arena blanca y manejar tranquilo en las áreas protegidas, y recordó que, según sus palabras, el 23% de la isla es reserva natural. Son cosas que, como dijo, muchos no respetan por mala intención sino por desconocimiento.

¿Más cuidado es más caro?

La pregunta inevitable fue si este enfoque termina encareciendo el destino o volviéndolo elitista. Schlipken habló de un equilibrio. Por un lado está lo económico, que «no se puede desconocer»: Aruba es una isla de 180 kilómetros cuadrados donde, según indicó, el turismo representa el 80% del PIB. Como no tienen ni la capacidad ni el interés de recibir más turistas, la única manera de crecer es que cada viaje genere más valor.

Pero para Aruba, un huésped de alto valor no se mide solo por cuánto gasta. También cuenta cómo se relaciona con el lugar: si le interesan la cultura y la comida local, cuánto tiempo se queda, si sale a conocer más allá de la playa y si respeta la naturaleza y a la comunidad. En ese punto, los argentinos ya tienen un dato a favor: se quedan en la isla un promedio de 8,5 noches.

Después está la parte que el director llamó más filosófica. «Hoy tenemos nuestra casa, nuestras calles limpias, todo bastante bien organizado. Pero tenemos que asegurar, como personas, como organización y como país, que dentro de 20 o 30 años mis hijos puedan visitar la misma Aruba que hoy estamos viviendo», cerró.

Y quizás ahí esté la mejor síntesis para el viajero argentino que piensa en el Caribe: a Aruba no se va solo a pasarla bien, se va como huésped.

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